Archivos de la categoría ‘Moscú’

La ayudita no llegó, el día se levantó tal y como se había acostado, es decir, gris y lluvioso, así que no quedaba mas remedio que planificar en base a  esto.

Decidimos hacer algo que nos rondaba la cabeza ya hace algunos días. Meternos en el Metro y hacernos un recorrido por las paradas mas  destacadas de la faraónica obra comenzada en tiempos de Stalin. La verdad es que las estaciones son muy bonitas y cada una tiene su diseño especial. Lo hicimos de manera independiente pues el recorrido con guía era de 24€ p.p, teniendo en cuenta que el precio del billete es de 0.70 € muy buenas deberían ser las historias de cada estación y sus leyendas para pagar tan desorbitado precio. Además queríamos comprobar de primera mano lo bien que nos habíamos adaptado a la ciudad moscovita y ver que grado teníamos. El laberíntico metro iba a ser buen termómetro de ello…

El recorrido que hicimos no debe variar mucho del que hacen por agencias, pues encontramos algunos grupos en nuestro recorrido. Nosotros consultamos las guías que llevamos y preguntamos a un par de moscovitas cuales eran las estaciones más bonitas y nuestro itinerario quedo así.

Komsomolskaya (L5), Novoslobodskaya (L5), Mayakovskaya (L2), Kievskaya (L3), Arbaskaya (L3) y Ploshchad Revoluctii (L3). Mármol reciclado de la demolida antigua iglesia de Cristo el Salvador, mosaicos confeccionados con teselas de mármol, granito y cristal, estatuas de piedra o bronce, tiene bastante diversidad pero con un denominador común, ensalzar la patria rusa, el espíritu comunista, la gran nación formada por la unión de tantas repúblicas, poderosa tanto en  tierra, aire, o espacio exterior y poner el arte al alcance de la clase trabajadora. Además el metro se construyó bastante profundo para utilizarlo como bunker en caso de que fuera necesario, con lo cual el recorrido por sus entrañas se hace mas llevadero con la ayuda de las infinitas escaleras mecánicas. No quiero ni pensar como se las apañarán el día que estas se estropean…


 

 

enlace para ver mas fotos del Metro:

http://www.flickr.com/photos/elhombresinpatria/sets/72157641202855654/

La mañana siguiente la empleamos en rendir visita obligada al símbolo del país. El lugar no es otro que el Mausoleo de Vladimir Illich Ulianov “aka” Lenin. Nos habían informado que no dejan entrar cámaras, así que nos ahorramos las molestias y nos fuimos sin nada del hostel. El horario es de 10 a 13h y es gratuito. Como el día estaba lluvioso no tuvimos que hacer grandes colas, pese a la parafernalia que seguía en la plaza. Cruzamos el arco detector de metales y continuamos al segundo control. Allí ya advertían de lo de las cámaras, así que todo el mundo tuvo que desviarse a dejar sus bolsas en unas taquillas menos nosotros, que continuamos triunfales el camino a encontrarnos a la célebre momia. Pronto nos percatamos de la extrema vigilancia. Tienen un guarda cada pocos metros, con lo que hacer una foto debe quedar solo a la altura de Tom Cruise y sus exitosas películas.

Dejamos atrás las tumbas del astronauta Gagarin, y los políticos Breznev, Chernenko y Stalin (este último defenestrado del interior del mausoleo y reúbicado en el exterior), para meternos en el cubículo donde yace Lenin. La verdad es que da impresión verlo ahí, tumbado, como durmiendo la siesta plácidamente. Te provoca también un escalofrío el saber que no es una réplica, si no lo verdadero. Un señor que lleva muerto casi noventa años y en ese estado de conservación…es algo cuasi milagroso. La experiencia es breve pero intensa, pues los guardias se encargan de meterte prisa y que no te tomes más tiempo del estrictamente necesario, es decir menos de 3 minutos en el interior, calculo yo, y siendo generoso…

Lenin Lenin Lenin

(fotos tomadas de la red)

Regresamos al hostel a por nuestras pertenencias y al ser sábado me propuse el ver si había algún mercadillo, encontrando en internet referencias al de Izmailov (Metro Partizanskaya L3). Pusimos rumbo allí y lo encontramos sin problemas.

Al salir de la estación a mano derecha se ve un cartel en forma de arco que te indica el mercadillo, cuya entrada esta unos metros más abajo. En la puerta te cobran 10 rublos. La zona debió ser un parque de atracciones tiempo atrás, pues los puestos de madera en su mayoría, están montados bajo una estructura que recrea un antiguo Kremlin, con sus iglesias y demás edificios, aunque como en muchos lugares de por aquí, podríamos aplicar el clásico “cualquier tiempo pasado fue mejor”…

Matryohskas por doquier, imanes con los principales monumentos de la ciudad, camisetas, posters, fotografías en blanco y negro, ropas militares, sombreros típicos para combatir el frio siberiano, petacas para llevar siempre a mano un buen trago que te haga entrar en calor, monedas, libros, cosas de segunda mano, y mucho Lenin y mucha iconografía de anteriores épocas inundan el mercadillo. Están más abiertos al regateo y los precios son más asequibles que en otras zonas típicas de Moscú, donde hacerte con algún souvenir te puede salir caro. Nosotros no compramos nada pues llevamos las “alforjas” ya repletas, aunque me quede con las ganas de llevarme una graciosa Matryoshka que contenía diez en su interior. Tras regatear al señor y bajar de 1400 a 750 rublos, me di cuenta que no teníamos dinero, me lo había dejado en el hostel y por supuesto no aceptaban tarjetas. Veremos si puedo hacerme con alguna más adelante…


Para el último día con la esperanza de que el tiempo fuera más benigno habíamos dejado la visita al Kremlin y al Parque Gorki. Cuando volvimos de San Petersburgo, el tiempo seguía malo, así que optamos por hacer la visita al Kremlin “pasado por agua”. Compramos la entrada más barata (700 rublos) que da acceso a varias iglesias del interior de esta fortaleza, como la Catedral de la Asunción, la Catedral de la Anunciación, la Iglesia de la Deposición del Manto de la Virgen, las Cámaras del Patriarca o el campanario de Iván el Grande entre otras.  Además se encuentran el cañón del Zar (Tsar Pushka) , el Palacio del Senado, y el Gran Palacio del Kremlin, lugar de trabajo del Sr.Putin. Va por turnos de entrada, y nosotros las adquirimos en el último, con la esperanza de que no hubiera ya demasiados grupos. Así fue, entre la hora y las condiciones meteorológicas, no coincidimos con mucha gente. A la hora de entrar en las iglesias, poníamos la oreja en algún grupo para atender a las explicaciones de los guías de turno, cosa que hace todo el mundo. Acompañados de la hoja explicativa del templo correspondiente nos pudimos hacer una impresión de los templos ortodoxos, sus estructuras y el significado de sus mosaicos y frescos. Iba a ser una buena primera toma para el resto de iglesias que íbamos a ir viendo en sucesivos destinos, pues la religión tiene aún bastante peso en la sociedad rusa, contrario a lo que uno pudiera imaginar tras tantos años de “destierro” durante el periodo comunista.

Si queréis ver fotos del Kremlin y la Plaza Roja y sus alrededores estáis a un solo click:

http://www.flickr.com/photos/elhombresinpatria/sets/72157641203596734/

Como último apunte dejaré referencia a una zona que nos quedo por explorar, la calle Pokrovka/Покровка que estaba en dirección opuesta al centro desde nuestro hostel. Llena de restaurantes y bares, tan solo entramos a uno a tomar una cervecita. Decorado a la “comunista” y como no podía ser menos con el rojo como color predominante, con una gran imagen de Lenin presidiendo el local, es un buen sitio para degustar cerveza típica rusa y las empanadas rellenas de carne, patata o queso que son el plato estrella de esta modesta casa. Situado al final de  la calle justo antes de entrar a la calle Zemlyanoy, bien vale una visita.

Otros bares de interés son el 1920 Bar y el Club Ché que se encuentran uno al lado del otro en la calle Bolshoy Cherkasskiy.

Cenamos en The Standard (Bolshoy Zlatoustinskiy) un sitio que nos recomendó el jefe del hostal Napoleón, Richard , quien nos dijo que las raciones son bastante abundantes y no es nada caro. Desafortunadamente no pudimos comprobar la carta ya que solo pudimos ordenar las pocas cosas que sirven a partir de las 00.00 h. Bastante es que siguen sirviendo, además el local tiene estilo, con aires de loft neoyorquino, y un servicio bastante amigable, de lo mas que nos encontramos en Moscú. Se pueden tomar copas también y al lado justo esta Propaganda, un club de bastante referencia en la noche moscovita.

Un último paseo para despedirnos de la Plaza Roja, que justo había concluido su festival militar. Para nuestra sorpresa era el día de Moscú, y cuando estábamos por los aledaños vimos un montón de gente agrupada en las calles de alrededor, de repente fuegos artificiales iluminaron el cielo. Vaya despedida nos habían preparado los moscovitas. Inolvidable, grandisimo recuerdo que llevaremos impregnado en nuestra memoria de esta ciudad cargada de historias y leyendas.

Espero que si alguna vez vais por Moscú, os acordéis de mí y os deis una vuelta por mi blog para tomar apuntes de cosas que hacer. Espero haberos entretenido. Voy con un poquito de retraso pero prometo ponerme pronto al día. Parece mentira pero el viajar no me deja tiempo para apenas nada. 🙂

Unas cuantas fotos mas de Moscú, su mercado y la noche…

http://www.flickr.com/photos/elhombresinpatria/sets/72157641200783443/

Anuncios