El Lago Baikal (I) : El gran azul siberiano y su mística isla de Olkhon.

Publicado: enero 21, 2014 en Asia, AsiaBbatic, Baikal, Mochileros, Rusia, Transiberiano, Transsiberian, Trekking, Trenes, Viajes

Muy temprano, para lo que uno tiene por costumbre, nos levantamos e hicimos acopio de un ligero desayuno en la cocina del Nerpa acompañados por el teutón Misha, y las hermanas finesas Ilma e Ilnes con los que íbamos a realizar el viaje, avisados como estábamos del estado de la carretera que nos llevaría al siguiente destino, la isla de Olkhon.

La furgoneta, una especie de volkswagen T1 pero de marca “sovietica” nos recogió frente al hostel. Esta forma de transporte consistente en llenar furgonetas hasta los topes se conoce popularmente como marshrutkas.  Desde allí efectuamos un recorrido por las calles de Irkutsk recogiendo a varias personas mas, un par de risueños estudiantes pekineses, un par de señoras japonesas ataviadas de manera muy deportiva, y una última parada en el mercado para recoger al último pasajero que completara el longevo vehículo. Al rato de estar allí parados, preguntándonos aún para que madrugar tanto, si al final íbamos a tardar tanto en salir, apareció un peculiar barbudo, que tomó asiento en el último lugar libre, al lado del conductor. Yo, antes de que los rezagados viajeros se subieran a la furgoneta, había optado por ir sentado en posición opuesta tras el conductor, pero comprobé que no iba a ser buena idea viajar así durante tantos kilómetros y decidí cambiarme de sitio ubicándome en la parte de detrás, junto a todo el equipaje, pues ya me estaba mareando, y con seis horas de camino por delante era mejor no tentar a la suerte…

El camino hasta allí no fue lo mejor de esta tan ansiada experiencia. La posiblemente mas bacheada carretera del mundo, me impidió dormitar, púes cada vez que hacía el amago de cerrar los ojos, alguna irregularidad del pavimento me hacia saltar por los aires y volver a la realidad. Está circunstancia me obligó a hacer la siguiente reflexión: ¿por qué el estado ruso en vez de invertir ingentes cantidades de dinero en armas químicas, reactores nucleares etcétera, no destina algo de ello a mejorar las vetustas infraestructuras de esta zona tan transitada anualmente por miles de turistas tanto nacionales como extranjeros? ¿ No les convendría facilitar el acceso y que acudieran mas turistas a ella, y recoger grandes sumas de dinero con ello? Intenté grabar un vídeo de ello, y el resultado ya lo podréis comprobar por vosotros mismos.

Tras efectuar un par de paradas de rigor por el camino (ya sabéis, baños y restaurante donde avituallarse a cambio de una pequeña comisión para el conductor), llegamos al pequeño puerto desde donde salen los ferrys con dirección a la isla de Olkhon. El viento, gélido, no invitaba a salir de la furgoneta, pero mientras esperábamos a que nos concedieran permiso para embarcar, di una vuelta por los alrededores. Contrariamente a lo que hizo la mayoría, que hubiera sido lo mas lógico,y refugiarme en los establecimientos de los aledaños e ingerir algo calentito, decidí subir unas colinas para observar desde las alturas la inmensidad del lago Baikal, que me recibió oscuro, acorde con el cielo amenazador de tormenta que lo cubría.
IMG_6504Allá arriba me llamaron la atención un par de lapidas que encontré. Curiosamente ambas pertenecían a gente joven, deducido por las fechas de nacimiento y defunción, y las imágenes de los difuntos esculpidas en ellas. Aquello me impactó. Interprete que serían victimas imprudentes caídas al vacío debido a alguna temeridad juvenil. Acercarse a estos acantilados sin tener en cuenta un posible golpe fuerte de viento, o algún desprendimiento de tierra te puede costar caro. Yo hace tiempo que cada vez que me asomo a alguno para tomar una fotografía, escucho la voz de mi madre advirtiendome de los peligros y retrocedo un par de pasos. Creo que cuantos mas años cumples, mas consciente eres de los peligros de la vida, mas aprecio tienes por ella y te vuelves mas prudente. Ley de vida. Días mas tarde y tras ver unas cuantas lapidas mas repartidas por toda la isla, pregunté a que se debía tal elevado numero de ellas y sobre todo su ubicación. Me contestaron que el invierno es tan extremo que la gente tiene que arriesgar sus vidas en busca de alimentos, cogiendo el coche por carreteras heladas o intentando pescar en el helado congelado lago produciéndose gran parte de decesos durante esta cruel temporada siberiana. Una triste realidad que no distingue jóvenes de menos jóvenes y se lleva por delante las vidas y las esperanzas de los desesperados habitantes de estos tan bellos y a la vez inhóspitos parajes.

Tras refugiarme en el establecimiento y tomar algo caliente antes de volver a la furgoneta, me presente al curioso barbudo, con el que había intercambiado antes tan solo un par de rápidas miradas. Se llamaba Ugo y venia de un lugar muy lejano y caluroso, Brasil. Me pareció enseguida un tipo peculiar y muy simpático. De aquellas personas que parece que los has conocido toda la vida. No sabía en ese momento que íbamos a compartir casi todo el tiempo en la isla con su risueña compañía.

Vistas de la playa desde la colina cercana a Nikita.

El intenso frío no invitaba a  cruzar el lago en la cubierta del ferry. Nos refugiamos en el interior del vehículo, mucho mas plácidamente. Una vez en tierra firme y tras unos últimos minutos mas de baches, llegamos al punto de destino, Kuzhir. El Nikita Guest House, un acogedor complejo de cabañas de madera, regentado por un antiguo campeón soviético de ping-pong, (Nikita Benzharov) y que acoge a mochileros que llegan desde todo el mundo a visitar este bello y recóndito paraje siberiano. Nosotros, destemplados como estábamos y vislumbrando la posibilidad de tormenta a lo lejos, desistimos ante la idea de acampar en la playa como era nuestra intención, para comenzar al día siguiente un trekking por la parte norte de la isla que nos llevaría tres días al menos.

Eran casi las cuatro y media de la tarde y teníamos que decidir. Cielo gris, mas cuerpos cansados, mas frío, mas montar la tienda y tener que dormir en sacos que no soportan frío extremo ( 0º a 5º) frente a, cama, cabaña de madera, calentita y posibilidad de banha (ducha siberiana) mas tres comidas. No había color y nos rendimos a los cantos de sirena del Nikita. Aún teníamos la esperanza de que el día siguiente fuera bastante mejor y el sol nos diera una alegría y poder estrenar nuestra flamante nueva tienda de campaña…

Árbol ataviado con cintas multicolores. Ofrendas espirituales.

Un paseo por los alrededores para familiarizarnos con la zona, nos llevó a toparnos con la denominada roca del Shaman. Antes de llegar a ella, ya habíamos percibido algunos detalles que nos llamaron la atención. Arboles decorados con cintas de colores, y una hilera de troncos alineados, y ataviados también con cintas multicolores daban un toque místico al escenario sobre el que nos encontrábamos. Se dice que las tribus pobladoras de estas latitudes, los buryat, creen el la brujería y la magia negra de ahí tan peculiares ornamentas por doquier. El gran azul siberiano, el Baikal, posiblemente sea el lago mas abismal del planeta, con sus casi 1600 metros de profundidad. Sus reservas contienen un 20% del agua mundial y se dice que la población entera podría subsistir bebiendo de ella durante cuarenta años. Con estas cifras, y solo una mirada al horizonte uno se hace a la idea de la maravilla que esta contemplando, y de su importancia.

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El  nublado atardecer que contemplamos sobre la famosa roca del Chamán, nos dejo destemplados. Desde allá arriba se cernía una grisácea capa de nubes que no nos dejaba muchas esperanzas para llevar a cabo nuestra aventura tal y como nos habíamos propuesto en un principio. Nos apresuramos a comprobar la oferta gastronómica del Nikita y tras la cena, comenzamos a entablar amistad con algunos turistas mas que habían llegado esa misma tarde como nosotros. Unas interminables partidas al UNO tentados por nuestros nuevos amigos suizos Jonas, Ivo y Franz  ( juego similar a nuestro conocido “Chupate 2”) y unas rondas de cervecita rusa, primero en la cantina y cuando nos echaron de ella refugiados en la habitación de la “Guardia Suiza” nos ayudaron a dormir plácidamente a la espera de ver como amanecía la  siguiente jornada. ¿Habría aventura, o cambio de planes?

Roca del Chamán

Habitación-Casino: de izquierda a derecha en sentido de las agujas del reloj, Franz, Ilnes, Ugo, Misha, Jonas, Ivo, servidor, Kolja y Ilma.Jugando al UNO 🙂

 

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comentarios
  1. huerty dice:

    vamos aquiiiiiiiii!!!!!!!
    esperamos más….

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